Senderista con mochila

La mochila, nuestra compañera inseparable

Resulta complicado encontrar un elemento tan esencial para muchas de las actividades de aventura y en concreto para la práctica del senderismo como la mochila, la cual será nuestra herramienta de transporte indispensable.

¿Qué mochila resulta más adecuada?

En el caso concreto que nos ocupa, el de la realización de una ruta de senderismo, hay que tener en cuenta que por lo general se trata de una actividad en la que no emplearemos más de una jornada, lo que reduce bastante el abanico de mochilas apropiadas a tal fin. Lo más recomendable son mochilas de entre 10 y 20 litros de capacidad, existen muchas en el mercado y de muchos tipos.

Si pensáramos realizar una ruta de varios días, deberíamos optar por mochilas de entorno a 40 litros de capacidad que nos permitan transportar en ellas más útiles, ropa e incluso si es necesario material de acampada.

No debe escogerse una mochila grande por pensar que será más polivalente. Si tiene demasiada capacidad, podemos caer en el error común de llenarla más de lo estrictamente necesario y por tanto cargar con un peso innecesario.

Características de una mochila para senderismo

Por mi experiencia personal recomendaría un modelo con estas características:

  • Buena accesibilidad a su interior, que disponga de varios compartimentos separados para tener fácil acceso a los distintos elementos que transportemos sin tener que remover el contenido completo (resulta especialmente útil el que disponga de un compartimento separado para alojar en él un sistema de hidratación -camelbak- y así poder beber durante la ruta sin necesidad de parar ni quitarnos la mochila).
  • Que disponga de una funda impermeable que nos permita proteger la mochila y su contenido en caso de que aparezca la lluvia.
  • Que tenga una buena resistencia a la abrasión además de una buena calidad de las costuras.
  • Que disponga de rapels de carga para que el contenido quede sujeto adecuadamente.
  • Una mochila de calidad dispondrá además de tirantes regulables (para adaptarlas a nuestras medidas) y ajustables, de algún sistema de ventilación de la espalda para evitar una sudoración excesiva, correas en los tirantes para apoyar las manos, portabastones y correas elásticas (tipo pulpo) para poder enganchar exteriormente con facilidad determinados objetos o prendas, dispondrá también de cinturón y cierre pectoral (al menos éste último debería ser obligado) y no sólo de los tirantes.

Podemos encontrar mochilas con las características antes señaladas, con unos 20 litros de capacidad, por unos 25€. Si encontramos alguna por menos, seguramente sea de excasa calidad y por más podemos encontrar muchas pero posiblemente no estemos pagando otra cosa que la marca.

¿Qué debemos transportar en la mochila?

Una de las cuestiones primordiales que se nos plantea al planificar una salida a la montaña, bien sea para alcanzar una cima o tan sólo, como en este caso, una simple ruta de senderismo, es qué debemos llevar en nuestra mochila.

Voy a sugerir las cosas que, a mi parecer, son necesarias para una ruta de dificultad moderada que pueda realizarse en una jornada, es decir lo que podríamos llevar en una mochila de 20 litros, que es el caso más general.

Es una buena idea hacerse una lista y repasarla antes de cada salida, para garantizar que no se nos olvidará nada. Con el tiempo y la experiencia iremos optimizando cada vez más nuestra mochila y su contenido y sabremos adaptarla mejor a las circunstancias concretas de cada ruta.

Ésta podría ser una lista general:

> Material textil

No se trata de hacer una maleta como si fueramos de viaje al extranjero, pero no está de más en determinadas épocas del año llevar algo de ropa que nos permita adaptarnos a las posibles variaciones del tiempo.

En otoño e invierno será especialmente útil llevar un cortavientos, un forro polar, un chubasquero y unos guantes o mitones que, combinados con unos pantalones desmontables y una camiseta técnica de manga larga que podamos remangarnos con facilidad, nos permitirán adaptarnos a casi cualquier condición meteorológica.

Parte de estos elementos y según las circunstancias en cada momento, deberemos transportarlos en la mochila y poder acceder a ellos cuando sean necesarios. También será recomendable llevar un pañuelo para secar el sudor u otros menesteres (por ejemplo un sencillo picnic) y una gorra o sombrero que nos proteja del sol y que, cuando no los usemos, irán también guardados en nuestra mochila

> Material técnico y general
Mochilas ligeras

Mochilas ligeras

Convendrá emplear gafas de sol y bastones de senderismo, que en momentos puntuales del recorrido, si no los empleamos, también deberemos transportar en la mochila.

Especialmente interesante es disponer en la mochila de algún sistema de hidratación tipo “camelbak” o bolsa de agua, en su defecto es imprescindible llevar un bidón de agua o cantimplora (a poder ser provisto de una funda térmica).

En época de frío, también puede resultar apropiado llevar un pequeño termo con alguna bebida caliente.

Igualmente resulta indicado disponer de una navaja multiusos. También llevaremos algo de comida, como fruta, barritas energéticas, frutos secos,… (en función de la duración de la actividad y las paradas previstas).

En un bolsillo accesible conviene llevar un mapa de la ruta a seguir y algún dispositivo que nos permita orientarnos (brújula, GPS). No está de más llevar unas pilas de repuesto si empleamos un GPS que funcione con ellas.

No deberíamos olvidarnos de una cámara de fotos que no sea demasiado voluminosa ni pesada (podemos emplear el móvil) y también pueden resultar de utilidad unos pequeños prismáticos.

Por último serán útiles unos pañuelos de papel o un poco de papel higiénico así como alguna bolsa de basura vacía.

> Botiquín

Siempre deberíamos llevar un pequeño botiquín esencial.

A grandes rasgos éste debería contener protector solar, protector labial, analgésicos (paracetamol), anti-inflamatorios (ibuprofeno), algún antiséptico líquido (alcohol, agua oxigenada o yodo), alguna venda o apósito, tiritas, esparadrapo y tijeras. Según la época del año y el lugar, convendrá ir provistos también de algún repelente de insectos.

Incluiremos los medicamentos específicos de cada persona en caso de estar sometidos a algún tratamiento. Siempre debemos revisar las fechas de caducidad y portar únicamente las dosis necesarias para una emergencia (no se trata de llevar una caja completa de cada cosa).

> Documentación y otros elementos de seguridad

Debemos llevar nuestro DNI o cualquier otro documento que nos identifique, algo de dinero, un teléfono móvil cargado, un silbato para poder hacer señales, y una linterna o frontal si prevemos que puede hacerse de noche durante el recorrido o pensamos atravesar algún tipo de túnel o cueva.

¿Cómo cargar nuestra mochila?

Con la mochila a cuestas

Con la mochila a cuestas

A la hora de disponer los objetos señalados antes en el interior de nuestra mochila hemos de seguir unas recomendaciones básicas.

1. Colocar los objetos en función de su peso, centrando los más pesados a lo largo de un eje central imaginario, rodeandolos de otros más ligeros y flexibles, formando un conjunto uniforme, compacto y equilibrado. La disposición más adecuada en vertical de los pesos, dependerá del tipo de terreno por el que pensemos caminar:

  • Para terrenos llanos y fáciles conviene llevar el centro de gravedad en la parte más alta, por lo que colocaremos los objetos más pesados en la parte superior de la mochila, cerca de los hombros.
  • Para terrenos abruptos y difíciles es mejor llevar el centro de gravedad en el centro de la mochila, por lo que colocaremos los objetos más pesados más abajo, y siempre lo más pegados como sea posible a la espalda.

2. Colocar los objetos en función de su utilidad por lo que, en general y sin contravenir la consideración anterior, lo que vaya a resultar en principio más imprescindible a lo largo de nuestra ruta (bebida en caso de no disponer de bolsa de agua, mapas,…) lo colocaremos en las zonas más accesibles de nuestra mochila (parte superior y bolsillos exteriores)

No es conveniente llevar objetos sueltos ni colgando del exterior de la mochila, nos desequilibrarán y podemos perderlos con facilidad.

¿Cómo llevar colgada la mochila?

Tan importante como reunir los objetos que vayamos a necesitar y colocarlos de forma correcta en una mochila adecuada, es el hecho de colgarnos la mochila convenientemente.

La mochila ha de ir siempre perfectamente pegada a nuestra espalda, para lo que debemos tensar bien las hombreras o tirantes y correas, ajustando su forma y dimensiones al contorno de nuestro propio cuerpo. En caso de disponer de cinturón, debemos ajustarlo bien a nuestra cintura para liberar así el peso de los hombros y de nuestra columna vertebral. En caso de disponer de una correa de unión de las hombreras, debemos abrocharla para conseguir una mayor comodidad al andar y evitar movimientos y oscilaciones.

Fuente y fotos: Activa-T