Senderismo con niños

En muchas ocasiones se nos plantea la pregunta de cómo animar a los peques a hacer senderismo y no es tarea fácil ya que si nos cuesta convencer a los mayores no menos nos costará convencer a los niños, ya que a ellos poco les importa el valor paisajístico o cultural que encontraremos al final de la ruta, ellos no entienden esas cosas y comparado con el esfuerzo que hay que hacer poco valen para ellos así que hay que inventarse otras cosas. Esas cosas que hacen para nosotros atractiva una ruta a ellos no les importa ni lo más mínimo por lo que tenemos que hacer uso de otras estrategias.

Quiero compartir con vosotros las cosas que a nosotros nos han funcionado con nuestra hija de 3 años, por si a alguien le pueden servir de ayuda. Debemos tener en cuenta que lo que con un niño funciona puede no funcionar con otro ya que los gustos, edades… influyen en sus intereses, por lo que tendremos que encontrar aquello que sea interesante para el niño y convertirlo en una realidad para ellos.

Ruta adaptada

Lo primero de todo y más importante será escoger una ruta adaptada a la edad, forma física… del niño. Tendremos que ser muy conscientes de las limitaciones del niño ya que no es lo mismo si el pequeño ya haya hecho alguna ruta de senderismo o si es la primera ruta que realiza: tendremos que empezar poco a poco

Durante la ruta es importante hacer tantas paradas como sea necesario y adecuar nuestro ritmo al del más pequeño del grupo. Hay que ser pacientes ya que para ellos todo es nuevo y se distraen con una flor, una mariposa, una seta o cualquier otra cosa que aparezca en su camino. Por lo general, cuando van cogiendo confianza les gusta subirse por sitios un poco más complicados, como pueden ser rocas o un muro o saltar un arroyo. En vez de impedírselo sería bueno ayudarles para que no se caigan y consigan su objetivo de superarse en cada ruta.

Contar historias

Para que el niño no se aburra y quiera seguir caminando es importante mantenerle distraído y aquí cualquier cosa vale (depende del niño). A mi hija, que todavía es pequeña, le gusta que le contemos historias a lo largo de la ruta (en la cueva vive un pirata, si en la ruta hay una casa será la de la abuelita de caperucita, en el bosque hay duendes y hadas) y alargamos las historias todo lo que podemos. Mientras están entretenidos no se dan cuenta de que van avanzando. Si los niños son más mayores podemos hacer un pequeño cuaderno para identificar las plantas que encontraremos (como lo sabemos con exactitud podemos hacer un cuaderno general y de ahí ir buscando en cada ruta): buscaremos flores, hojas…

Una buena alternativa para mantener el interés de los niños puede ser jugar a geocaching ya que se trata de una búsqueda del tesoro moderna. A los niños suele gustarles este juego por lo que una vez más podemos adornar el juego con una historia sobre quién escondió el tesoro, dónde estará escondido… Normalmente el cache contiene cosas para intercambiar aunque os aconsejaría que uno de los adultos se adelantara para comprobar el contenido, para evitar que los niños se queden decepcionados si no encuentran algo original e interesante. Si vemos que el contenido no es apropiado podemos rellenarlo con alguna cosilla que llevemos para que la cojan cuando lo encuentren.

En nuestro caso cuando la niña se cansa podemos todavía llevarla a cuestas así que utilizamos un Mei Tai para la vuelta, aunque esto sólo se puede utilizar hasta que el niño pesa 18 kg.

Esperamos que estas nociones os sean de ayuda y podáis introducir a vuestros pequeños en estas actividades tan sanas.

¿Y vosotros como animáis a los peques de vuestra familia?

Fuente y foto: www.airelibreytecnologia.com